España 2015. Fue durante la noche
de san Juan que se corría la tercera etapa de una importante carrera ciclista,
Valentin llegaba al final de esta pedaleando como si su vida dependiera de
ello, llego sin aliento pálido con los ojos abiertos como platos, sin poder
pronuncia palabra.
Comenzaba a descender de la
montaña. La carretera bajaba entre los arboles haciéndose cada vez más oscura,
ya tenía tiempo de no ver algún competidor, los sonidos de la carretera había
desaparecido y el viento antes a su favor no corría mas, fue a mitad del descenso
cunado vio a lo lejos la figura de una persona, al principio le extraño que estuviera
ahí parado, en medio de la nada, pensó que se trataba de alguien de la
organización de la competencia que le daría aviso de algún cambio en la ruta o
algo así, no podía ser otra cosa no había puesto de avituallamiento hasta el
final de la etapa. Continuo pedaleando pero parecía que no avanzaba aquella
figura se veía a la misma distancia como si avanzara a la misma velocidad de él.
Acelero un poco intrigado por
aquella imagen, pero no lograba llegar a donde se encontraba, parecía que se movía
a la misma velocidad que él, de repente dejo de observarla, y no fue hasta
salir de una cuerva que se encontró de frente con una mujer en medio de la
carretera, asustado apretó los frenos fuertemente, las llanta derraparon y callo
violentamente de la bicicleta.
Después de unos segundo ya
recuperado del golpe, preocupado busco aquella mujer para ver si se encontraba
bien, no sintió el golpe, estaba seguro que no la había atropellado, camino a
las orillas de la carretera tratado de ver a lo lejos pero no había nadie ahí.
Mas adolorido que asustado por aquella
experiencia monto la bicicleta y comenzó a pedalear, por fortuna no se había
roto nada por el golpe. Mientras avanzaba notaba que le costaba más trabajo
avanzar sentía más pesada la bicicleta, le costaba avanzar, pero eso no
importaba tenía que terminar la etapa, no quería que la carrera lo venciera
Termino el descenso salió de los árboles
y entro en el valle que lo llevaría al final de la etapa, faltaban
aproximadamente 15 kilómetros para terminar la etapa, el viento parecía traerle
voces lejanas, susurros, frases inentendibles, era el único sonido que
escuchaba. No le dio mayor importancia solo quería llegar, se comenzaba a
sentir intranquilo en aquella carretera, pedaleaba cada vez más fuerte su
corazón parecía que se escaparía del pecho.
Mientras avanzaba comenzó a ver luces a lo
lejos, posiblemente estaba más cerca de lo que pensaba de terminar la etapa. pedaleo
aún más rápido para llegar al lugar donde se encontraban, si no era el final,
podría ser una zona habitada, podría dejar la soledad esa carretera en poco
tiempo, se levantó sobre los pedales las luces estaba cada vez más cerca, daría
todo lo que le quedaba de fuerza para llegar a ellas lo más rápido posible.
La calma empezó a dejar su cuerpo
dándole paso al miedo, estaba atravesando el lugar donde esperaba encontrar
algunas casas al lado de la carretera, sus ojos se abrían cada vez más mientras
avanzaba ahí en medio de la carretera frente a él se encontraba una hilera de
luces flotando a más de metro y medio del suelo, mientras las atravesaba escuchaba
los susurros a cada segundo más cerca, hasta darse cuenta que provenía de la
parte trasera de la bicicleta, como si alguien montara detrás de él. Pedaleo
con todas sus fuerzas nada le importaba solo quería llegar, no importaba si moría
por el esfuerzo
A medio camino, paso sin
detenerse el punto donde lo esperaría la camioneta con su equipo de apoyo.
Estos le hablaron pero no se detuvo, unos metros más adelante el vehículo se le
emparejo le gritaban desde las ventanilla pero el no escuchaba solo pedaleaba más
y más rápido.
Cuando termino su relato, un compañero
de equipo se acercó a él y le pidió que no se asustara con lo que le diría,
cunado lo vieron en la carretera y se
colocaron a su lado con la camioneta, todos le gritamos para que te parara, por
que, detrás de él, agarrada a sus hombros venia una mujer, parecía joven despeinada,
con los ojos completamente negros. Y lo estuvo
acompañando hasta antes de entrar en el pueblo.
Las personas reunidas a su
alrededor no salían del asombro. Pero las sorpresas no terminarían ahí. Cunado
revisaron el video que grabo la cámara que se encontraba en el frete de la
bicicleta en busca de las luces que había mencionado, se encontraron con algo
que nadie pudo explicar, a los dos de la carretera avanzaba una procesión,
personas que no parecían pertenecer a este mundo, pálidos, cansados, que
lentamente caminaban como si no quieran llegar a ningún lugar. De fondo la voz
de la mujer repitiendo, eres mío, nunca podrás
librarte de mí y cuando llegue el momento formaras parte de mi procesión.
Autor: Manuel Roberto Merlín Juárez
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