lunes, 16 de noviembre de 2015

Locura

Juan nación en la Ciudad de México 29 de agosto de 1939. Al mismo tiempo que las inundaciones que provocaron los ríos consulado y de los remedios, afectaron a varias de las colonias nuevas de la ciudad, en una de ellas vivía su familia, muchas de sus pertenecías se perdieron por la crecida de los
ríos y la madre de juan tuvo que parir en la azotea de la casa, solo con la ayuda de su suegra que alguna experiencia como partera tenia; mientras, su esposo traba de rescatar algunas de las cosas. La vida  desde ese día se hizo más complicada, el poco dinero que la familia tenía se terminó, por esto los padres de juan comenzaron a pasar largas jornadas de trabajo fuera de casa, por lo que tenía que pasar los días con su abuela, mujer de carácter fuerte, poco cariñosa y harta ya de cuidar niños tras criar a sus 10 hijos.

Podríamos decir que juan se crió prácticamente solo, pasaba la mayor parte del día en una especia de corral improvisado, hecho con pedazos de madera y alambre, donde su abuela, lo dejaba todo el día ocupándose de él solo cuando recordaba que tenía que comer. La atención que le brindaban sus padres no era mayor.

La madre comenzó a pasar más tiempo en casa y a ocuparse un poco de juan hasta que nación su segundo hijo, para entonces ya contaba con 3 años y apenas daba sus primeras palabras. La atención de la  familia de volcó sobre el hermano menor, desplazando aún más a juan quien en ocasiones parecía que no existía; el único contacto que tenía con su madre era cunado lo buscaba para desquitar en él su enojo su frustración, las palizas eran comunes, en alguna ocasión se quejó con el padre quien simplemente lo ignoro, tampoco era que pasara mucho tiempo en casa, o que se interesara más que la madre por él.

Normalmente se el veía bajo un árbol que ese encontraba en centro de la casa, utilizando ramas y piedras como juguetes improvisados; poco a poco su comportamiento fue cambiando, si bien nunca fue muy sociable, se hizo más retraído, rara vez cruzaba palabra con sus padre, su abuela su hermano.
Pasaron los años, gradualmente juan paso a ser una sombra que deambulaba por la casa, ignorado por su familia, recordado solo cunado necesitaban alguien con quien desquitar su enojo, pero juan no se sentía solo, bajo a que árbol tenia compañía, se le empezó a ver hablado solo, teniendo largas conversaciones en ocasiones discutiendo, peleando; a veces salía corriendo a la casa se metía bajo la cama y de ahí no salía por varias horas, en alguna ocasión la madre le pregunto qué le pasaba, el solo respondió, las personas del árbol me quieren llevar, quieren matarme, la madre lo vio y solo le dijo estás loco, ahí no hay nada.

Las cosas continuaron así, a pesar del miedo, seguía bajo el árbol día tras día, tal vez por la necesidad de sentirse acompañado. Un día se acercó a su madre, y le dijo, me dijeron que mataran a la abuela que necesitan su alma para alimentarse, que es vieja y de todos modos morirá pronto, la madre lo vio y lo golpeo mientras le decía que dejara de decir tonterías, que respetara a su abuela y que no la usara para sus juegos, cuando se cansó, se fue y lo dejo llorando.

Un par de días después fallecía la abuela cunado resbalo en el patio golpeándose la cabeza con una raíz del árbol, la velaron en la casa y al día siguiente fue enterrada; los días trascurrieron con cierta naturalidad, hasta que 3 semana después, una tarde, llego corriendo con la mama gritando que la abuela estaba en el árbol que quería ayuda que la ayudaran a salir de donde estaba, la madre no supo cómo reaccionar a lo que le decía, no lo agredió, simplemente se quedó callada.

El comportamiento de juan cambiaba cada vez más, en ocasiones no salía de su cuarto, se pasaba el tiempo escondiéndose hablando solo, balbuceando, gritando que se callaran que lo dejaran en paz., y a veces salía corrido de su casa hasta el río cercano, donde se escondía entre los carrizales, decía que estar cerca del agua lo mantendría seguro; a sus padres no le importaba mucho las largas ausencias del niño, que en ocasiones se prolongaban por días, a veces lo veían caminar por las calles buscando  quien le diera algo de comer, ni para eso quería regresar a su casa.

La gente del barrio comenzaba hablar, lo empezaba a conocer como el loco de la colonia, así que la familia buscando evitar las habladurías de la gente y  guardar las apariencias de buena familia decidió tener la casa cerrada para que no pudiera escapar de nuevo, la puerta siempre cerrada con llave, las ventanas soldadas, no tenía forma de escapar, pero eso no quería decir que no lo intentara, pero lo único que conseguía era terminar amarrado bajo aquel árbol donde tiempo atrás solía jugar.

Así pasaron los años, juna crecía y su comportamiento empeoraba, ya contaba con 15 años y el tercer hijo de la familia había nacido, para entonces sus padres había adecuado un cuarto al fondo de la casa, donde pasaba en cerrado la mayor parte del día, aunque imploraba que lo sacaran de ahí, que no lo dejaran en las noches en ese lugar, que la gente del árbol no paraba de molestarlo, de acosarlo, de amenazarlo, pero sus suplicas nunca fueron escuchadas, y gradualmente se acostumbraron a sus gritos.

A lo largo de 3 años vivió dentro de esa cuarto, alejado de las miradas curiosas de quienes visitaban a la familia, pocas veces lo dejaban salir para que estuviera un rato en el patio, pero siempre amarraban al árbol con una larga cadena, ya que era normal que intentara escapar de la casa, gritando que ellos querían llevárselo a alga parte, devorarla porque tenían hambre, que el alma de la abuela no fue suficiente, que siempre lo observaban y lo seguían a todas parte; no dejaban de susurrarle y todas las noches lo visitaban para sacarle el alma a golpes por; nadie le creía todos en el barrio sabían que era el loco del barrio y poco a poco su existencia fue cayendo en el olvido, llegando a pensar muchos que había fallecido ya que no se le veía deambular por las calles, ir al rio como era su costumbre o buscar quien le diera algo de comer.

3 años después de empezar a vivir en aquel cuarto, una maña él padre le llevaba el desayuno, más temprano de lo normal, la familia estaba inquieta por los gritos que se había dejado escuchar durante la noche, gritos de dolor de terror, suplicas porque lo sacaran de ahí, golpes, llantos, y alguna voz que no sepa recia ala de juan; les inquietaba que algún vecino curioso hubiera saltado la barda, entrado al cuarto y hubiera sido atacado por juan que si bien no era agresivo, con estaba  loco nuca se podía estar seguro de cómo se comportaría.

El padre al llegar al cuarto encontró a juan tirado en el piso, golpeado, sangrando, con el cuerpo lleno de moretones, rasguños y mordidas, la cama estaba volteada en un rincón y en las paredes manchas de sangre; al verlo se compadeció de él, lo tomo en brazos y lo saco del cuarto, mientras caminaba, en medio de palabras incompresibles logro entender algunas frases: vinieron por mí, dicen que todos seremos suyos, ya se llevaron el alma de uno de nosotros.

Entraron en la casa, lo bajo y lo sentó para que descansara, le pidió a la madre que lo atendiera que lo lavara y curara mientras el limpiaba el cuarto.

Des pues de un rato la madre llego al cuarto, preocupada y asustada, ya no podía soportar la situación, ayudo a limpiar el cuarto solo para terminar más rápido y encerrar a juan nuevamente; cuando entraron a la casa para buscarlo no lo veían por ningún lado, seguramente se había escondido como era su costumbre, lo buscaron en cada cuarto de la vivienda sin obtener resultados, pero cuando llegaron a donde dormía el hermano más pequeño, se quedaron paralizados al ver lo que sucedía, ahí estaba juan, parado frete a la cama, viéndolo fijamente, murmurando palabras que no podían entender, despacio tomo una de las almohadas de la cama y cubrió con ellas el rostro del pequeño mientras comenzaba a golpearlo. El padre corrió para alejarlo del niño, tomo a juan por lo hombros que lo aventó al otro lado del cuarto, intento acercarse a al acama y el padre repitió la acción, juan gritaba que ellos no entendía, el niño ya estaba muerto ya se había comido su alma, que solo querían hacerles hacernos daño. El padre desesperado lo golpeo hasta dejarlo inconsciente, la madres salió corriendo de la casa buscando ayuda y regreso con un grupo de gendarmes quien a los pocos minutos se llevaban a juan a la comandancia de policía, por fortuna el hermano menor no tenía heridas de consideración.

Paso unos días en las celdas mientras se realizaban las averiguaciones, mientras estuvo ahí no dio ni un problema, ni un grito, se vea tranquilo, despreocupado, dormía bien y ya no balbuceaba palabras extrañas. Una semana después era encontrado culpable de intento de homicidio, y mentalmente afectado, fue trasladado al manicomio general donde permaneció hasta que se decidió cerrarlo en 1968; sometido constantemente a tratamientos de coma y lectroshock, sus facultades se deterioraban cada día más, pero a pesar de todo estaba tranquilo, nunca dio problemas nunca intento escapar; mantenía largas platicas con los cuidadores quienes no entendía por qué estaba encerrado en una institución psiquiátrica cunado se comportaba como una persona completamente normal.

Cuando la Castañeda cerro fue trasladado a otra intuición, contaba con 29 y era una interno ejemplar, aprendió a leer y escribir, devoraba los libros, se dedicó al cuidado de las huertas y la pintura, viviendo de forma tranquila como si todo lo vivido en su casa nunca hubiera pasado; los médicos no entendía por que se le había internado en un principio, sus estudios nunca arrojaron signos de algún trastorno mental, pero por sus antecedentes delictivos les impedía darlo de alta.

Una tarde mientras revisaba el periódico, después de leer detenidamente una nota, salió corriendo donde el médico, mientras gritaba tenía razón no estaba loco. Aporreo la puesta del consultorio cunado le abrió el galeno le pregunto por la razón de tanta excitación, doctor lea usted tenía razón no estaba loco.

Su médico tomo el periódico en sus manos, cuando lo abrió callo pesadamente en su sillón, mientras leía la nota.

Una familia fue asesinada por el hijo menor, después de drogarlos  ato a sus padre y hermano a un gran árbol que se ubicaba en el jardín de la casa, coloco velas alrededor y cunado callo la noche se dedicó a golpearlos y apuñalarlos, los vecinos aterrados por los gritos dieron parte a la policía quienes llegaron cunado comenzaba a amanecer. Cunado derivaron la puerta para poder entrar lo encontraron ahí cubierto de sangre con una gran cuchillo en la mano, cuando los vio se les fu enzima para atacarlos, los policías no tuvieron más remedio que abatirlo a tiros.

Uno de los vecino declaro al reportero: durante toda la noche se escucharon gritos golpes, muchas voces, subí a la azotea para tratar de averiguar que pasaba, y ahí estaba el hijo menor cortando el cuerpo de su padre mentiras su hermano y su madre lloraba y suplicaba por que los soltara. No  podía moverme del miedo. El joven no estaba solo pero no eran personas las que estaban ahí con él, parecían sombras que salían del árbol y del cuarto del fondo. Cuanto termino de cortar el cuerpo tomo un martillo y comenzó a clavar pedazos de carne en el tronco mientras gritaba y reía, repetía una y otra vez, despierten, venga, coman conmigo les daré el alimento que necesitan. Cuando termino de colgar los pedazos del cuerpo del padre, siguió con su hermano y finalmente la madre, a ella le dijo antes de matarla: debiste hacerle caso a tu hijo, a pesar que ustedes solo se dedicaron a lastimarlo, el solo quería protegerlos.






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