Juan nación en la Ciudad de México 29 de agosto de 1939. Al
mismo tiempo que las inundaciones que provocaron los ríos consulado y de los
remedios, afectaron a varias de las colonias nuevas de la ciudad, en una de
ellas vivía su familia, muchas de sus pertenecías se perdieron por la crecida
de los
ríos y la madre de juan tuvo que parir en la azotea de la casa, solo con
la ayuda de su suegra que alguna experiencia como partera tenia; mientras, su
esposo traba de rescatar algunas de las cosas. La vida desde ese día se hizo más complicada, el poco dinero que la familia tenía se terminó,
por esto los padres de juan comenzaron a pasar largas jornadas de trabajo fuera
de casa, por lo que tenía que pasar los días con su abuela, mujer de carácter
fuerte, poco cariñosa y harta ya de cuidar niños tras criar a sus 10 hijos.
Podríamos decir que juan se crió prácticamente solo, pasaba
la mayor parte del día en una especia de corral improvisado, hecho con pedazos
de madera y alambre, donde su abuela, lo dejaba todo el día ocupándose de él
solo cuando recordaba que tenía que comer. La atención que le brindaban sus
padres no era mayor.
La madre comenzó a pasar más tiempo en casa y a ocuparse un
poco de juan hasta que nación su segundo hijo, para entonces ya contaba con 3
años y apenas daba sus primeras palabras. La atención de la familia de volcó sobre el hermano menor,
desplazando aún más a juan quien en ocasiones parecía que no existía; el único
contacto que tenía con su madre era cunado lo buscaba para desquitar en él su
enojo su frustración, las palizas eran comunes, en alguna ocasión se quejó con
el padre quien simplemente lo ignoro, tampoco era que pasara mucho tiempo en
casa, o que se interesara más que la madre por él.
Normalmente se el veía bajo un árbol que ese encontraba en
centro de la casa, utilizando ramas y piedras como juguetes improvisados; poco
a poco su comportamiento fue cambiando, si bien nunca fue muy sociable, se hizo
más retraído, rara vez cruzaba palabra con sus padre, su abuela su hermano.
Pasaron los años, gradualmente juan paso a ser una sombra
que deambulaba por la casa, ignorado por su familia, recordado solo cunado
necesitaban alguien con quien desquitar su enojo, pero juan no se sentía solo,
bajo a que árbol tenia compañía, se le empezó a ver hablado solo, teniendo
largas conversaciones en ocasiones discutiendo, peleando; a veces salía
corriendo a la casa se metía bajo la cama y de ahí no salía por varias horas, en
alguna ocasión la madre le pregunto qué le pasaba, el solo respondió, las
personas del árbol me quieren llevar, quieren matarme, la madre lo vio y solo
le dijo estás loco, ahí no hay nada.
Las cosas continuaron así, a pesar del miedo, seguía bajo el
árbol día tras día, tal vez por la necesidad de sentirse acompañado. Un día se acercó
a su madre, y le dijo, me dijeron que mataran a la abuela que necesitan su alma
para alimentarse, que es vieja y de todos modos morirá pronto, la madre lo vio y
lo golpeo mientras le decía que dejara de decir tonterías, que respetara a su
abuela y que no la usara para sus juegos, cuando se cansó, se fue y lo dejo
llorando.
Un par de días después fallecía la abuela cunado resbalo en
el patio golpeándose la cabeza con una raíz del árbol, la velaron en la casa y
al día siguiente fue enterrada; los días trascurrieron con cierta naturalidad,
hasta que 3 semana después, una tarde, llego corriendo con la mama gritando que
la abuela estaba en el árbol que quería ayuda que la ayudaran a salir de donde
estaba, la madre no supo cómo reaccionar a lo que le decía, no lo agredió,
simplemente se quedó callada.
El comportamiento de juan cambiaba cada vez más, en ocasiones
no salía de su cuarto, se pasaba el tiempo escondiéndose hablando solo,
balbuceando, gritando que se callaran que lo dejaran en paz., y a veces salía
corrido de su casa hasta el río cercano, donde se escondía entre los
carrizales, decía que estar cerca del agua lo mantendría seguro; a sus padres
no le importaba mucho las largas ausencias del niño, que en ocasiones se prolongaban
por días, a veces lo veían caminar por las calles buscando quien le diera algo de comer, ni para eso
quería regresar a su casa.
La gente del barrio comenzaba hablar, lo empezaba a conocer
como el loco de la colonia, así que la familia buscando evitar las habladurías
de la gente y guardar las apariencias de
buena familia decidió tener la casa cerrada para que no pudiera escapar de
nuevo, la puerta siempre cerrada con llave, las ventanas soldadas, no tenía
forma de escapar, pero eso no quería decir que no lo intentara, pero lo único
que conseguía era terminar amarrado bajo aquel árbol donde tiempo atrás solía
jugar.
Así pasaron los años, juna crecía y su comportamiento
empeoraba, ya contaba con 15 años y el tercer hijo de la familia había nacido,
para entonces sus padres había adecuado un cuarto al fondo de la casa, donde
pasaba en cerrado la mayor parte del día, aunque imploraba que lo sacaran de
ahí, que no lo dejaran en las noches en ese lugar, que la gente del árbol no
paraba de molestarlo, de acosarlo, de amenazarlo, pero sus suplicas nunca
fueron escuchadas, y gradualmente se acostumbraron a sus gritos.
A lo largo de 3 años vivió dentro de esa cuarto, alejado de
las miradas curiosas de quienes visitaban a la familia, pocas veces lo dejaban
salir para que estuviera un rato en el patio, pero siempre amarraban al árbol
con una larga cadena, ya que era normal que intentara escapar de la casa,
gritando que ellos querían llevárselo a alga parte, devorarla porque tenían
hambre, que el alma de la abuela no fue suficiente, que siempre lo observaban y
lo seguían a todas parte; no dejaban de susurrarle y todas las noches lo
visitaban para sacarle el alma a golpes por; nadie le creía todos en el barrio
sabían que era el loco del barrio y poco a poco su existencia fue cayendo en el
olvido, llegando a pensar muchos que había fallecido ya que no se le veía
deambular por las calles, ir al rio como era su costumbre o buscar quien le
diera algo de comer.
3 años después de empezar a vivir en aquel cuarto, una maña
él padre le llevaba el desayuno, más temprano de lo normal, la familia estaba
inquieta por los gritos que se había dejado escuchar durante la noche, gritos
de dolor de terror, suplicas porque lo sacaran de ahí, golpes, llantos, y
alguna voz que no sepa recia ala de juan; les inquietaba que algún vecino
curioso hubiera saltado la barda, entrado al cuarto y hubiera sido atacado por
juan que si bien no era agresivo, con estaba loco nuca se podía estar seguro de cómo se comportaría.
El padre al llegar al cuarto encontró a juan tirado en el
piso, golpeado, sangrando, con el cuerpo lleno de moretones, rasguños y
mordidas, la cama estaba volteada en un rincón y en las paredes manchas de
sangre; al verlo se compadeció de él, lo tomo en brazos y lo saco del cuarto, mientras
caminaba, en medio de palabras incompresibles logro entender algunas frases:
vinieron por mí, dicen que todos seremos suyos, ya se llevaron el alma de uno
de nosotros.
Entraron en la casa, lo bajo y lo sentó para que descansara,
le pidió a la madre que lo atendiera que lo lavara y curara mientras el limpiaba
el cuarto.
Des pues de un rato la madre llego al cuarto, preocupada y
asustada, ya no podía soportar la situación, ayudo a limpiar el cuarto solo
para terminar más rápido y encerrar a juan nuevamente; cuando entraron a la
casa para buscarlo no lo veían por ningún lado, seguramente se había escondido
como era su costumbre, lo buscaron en cada cuarto de la vivienda sin obtener
resultados, pero cuando llegaron a donde dormía el hermano más pequeño, se
quedaron paralizados al ver lo que sucedía, ahí estaba juan, parado frete a la
cama, viéndolo fijamente, murmurando palabras que no podían entender, despacio
tomo una de las almohadas de la cama y cubrió con ellas el rostro del pequeño
mientras comenzaba a golpearlo. El padre corrió para alejarlo del niño, tomo a
juan por lo hombros que lo aventó al otro lado del cuarto, intento acercarse a
al acama y el padre repitió la acción, juan gritaba que ellos no entendía, el
niño ya estaba muerto ya se había comido su alma, que solo querían hacerles
hacernos daño. El padre desesperado lo golpeo hasta dejarlo inconsciente, la
madres salió corriendo de la casa buscando ayuda y regreso con un grupo de
gendarmes quien a los pocos minutos se llevaban a juan a la comandancia de
policía, por fortuna el hermano menor no tenía heridas de consideración.
Paso unos días en las celdas mientras se realizaban las
averiguaciones, mientras estuvo ahí no dio ni un problema, ni un grito, se vea
tranquilo, despreocupado, dormía bien y ya no balbuceaba palabras extrañas. Una
semana después era encontrado culpable de intento de homicidio, y mentalmente
afectado, fue trasladado al manicomio general donde permaneció hasta que se decidió
cerrarlo en 1968; sometido constantemente a tratamientos de coma y lectroshock,
sus facultades se deterioraban cada día más, pero a pesar de todo estaba
tranquilo, nunca dio problemas nunca intento escapar; mantenía largas platicas
con los cuidadores quienes no entendía por qué estaba encerrado en una institución
psiquiátrica cunado se comportaba como una persona completamente normal.
Cuando la Castañeda cerro fue trasladado a otra intuición,
contaba con 29 y era una interno ejemplar, aprendió a leer y escribir, devoraba
los libros, se dedicó al cuidado de las huertas y la pintura, viviendo de forma
tranquila como si todo lo vivido en su casa nunca hubiera pasado; los médicos
no entendía por que se le había internado en un principio, sus estudios nunca
arrojaron signos de algún trastorno mental, pero por sus antecedentes
delictivos les impedía darlo de alta.
Una tarde mientras revisaba el periódico, después de leer
detenidamente una nota, salió corriendo donde el médico, mientras gritaba tenía
razón no estaba loco. Aporreo la puesta del consultorio cunado le abrió el
galeno le pregunto por la razón de tanta excitación, doctor lea usted tenía
razón no estaba loco.
Su médico tomo el periódico en sus manos, cuando lo abrió
callo pesadamente en su sillón, mientras leía la nota.
Una familia fue asesinada por el hijo menor, después de
drogarlos ato a sus padre y hermano a un
gran árbol que se ubicaba en el jardín de la casa, coloco velas alrededor y
cunado callo la noche se dedicó a golpearlos y apuñalarlos, los vecinos
aterrados por los gritos dieron parte a la policía quienes llegaron cunado comenzaba
a amanecer. Cunado derivaron la puerta para poder entrar lo encontraron ahí cubierto
de sangre con una gran cuchillo en la mano, cuando los vio se les fu enzima
para atacarlos, los policías no tuvieron más remedio que abatirlo a tiros.
Uno de los vecino declaro al reportero: durante toda la noche
se escucharon gritos golpes, muchas voces, subí a la azotea para tratar de averiguar
que pasaba, y ahí estaba el hijo menor cortando el cuerpo de su padre mentiras
su hermano y su madre lloraba y suplicaba por que los soltara. No podía moverme del miedo. El joven no estaba
solo pero no eran personas las que estaban ahí con él, parecían sombras que salían
del árbol y del cuarto del fondo. Cuanto termino de cortar el cuerpo tomo un
martillo y comenzó a clavar pedazos de carne en el tronco mientras gritaba y reía,
repetía una y otra vez, despierten, venga, coman conmigo les daré el alimento
que necesitan. Cuando termino de colgar los pedazos del cuerpo del padre, siguió
con su hermano y finalmente la madre, a ella le dijo antes de matarla: debiste
hacerle caso a tu hijo, a pesar que ustedes solo se dedicaron a lastimarlo, el
solo quería protegerlos.
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