México 1980, en el seno de una familia extremadamente
religiosa, perteneciente a una secta que comenzaba a tomar fuerza en el país, creció
una pequeña niña, morena delgada, frágil; desde pequeña fue instruida en las
creencias de los padres, los cuales eran muy cercanos al pastor de su templo, así
que no era extraño que se quedaran platicando después de terminado el culto, y
cunado necesitaba ayuda en algo eran los primero en ofrecerse, por lo que su devoción y servicio llegaba a parecer exagerados para
los cofrades de aquella iglesia .
Desde que la niña
comenzó a decir sus primeras palabras la enseñar a orar, y pasaba muchas
horas haciéndolo, le hacían aprenderse de memoria pasajes de la biblia y cunado
por alguna razón lo recitaba de forma incorrecta era encerrada en un cuarto
bajo la escalera que llevaba al segundo piso de la casa, y no la sacaba de ahí
hasta recitar los versículos correctamente, pero si las equivocaciones y dudas se continuaban presentando, el
castigo se iba incrementando a medida que el enojo y frustración de los padres crecía;
cuando tenía una conducta desde el punto de vista de los padre iba en contra de
su fe era castigada severamente, la obligaban
a pasar horas arrodillada rezando, a hacer prolongados ayunos y en casos
extremos llegaron a causarle heridas de consideración, nunca salía sola, no tenía
amigas, no se le permitía platicar con nadie ni asistir a la escuela por miedo
a que la indujeran al pecado; al final de cuentas el pastor les mencionaba casi
a diario que el mundo terminaría en poco tiempo, así que su única misión era
cooperar con el templo y hacer lo que él les indicara para poder salvar su
alma, ya que solo unos pocos serian salvados, así que la única obligación de la
pequeña era acompañar a sus padres en sus largas caminatas diarias, predicando
de puerta en puerta, buscando nuevos integrantes para su iglesia, además de
donativos que iban directamente a las arcas de su líder religioso; para sus hemos
del templo una familia modélica, integrada nunca imaginarían lo que pasaba tras
los muros de su casa.
Pasaron los años y solo le dejaron cicatrices, palizas y castigos,
cuando contaba con 17 años la hija quería conocer cosas nuevas, comenzaba a
contradecir a los padres, a no ver el mundo como ellos lo veía, no podía entender
la fe que le enseñaron, ni la forma tan radical de vivir su religión; pero no
consiguió nada tras largos debates con su padre, siempre terminaban de la misma
manera, ella llorando en el cuarto de castigo, mientras intentaba curar sus
heridas y contener las hemorragias.
Cansado de la situación el padre se acercó al pastos y le comento lo que vivía
con su hija, él ante la posibilidad de obtener favores y por supuesto más dinero
de aquella familia, le dijo que tenía que verla, platicar con ella y analizar
la situación, posiblemente estuviera poseída y un demonio intentaba separarla de
la verdadera religión que el profesaba y enseñaba; el padre preocupado insistió en que ese mismo día la visitara
para que pudieren darle un solución al problema, ya no soportaba ver como el
alma de su hija se condenaba al infierno.
Cuando llego a su casa preparo todo, encerró en su cuarto a
la niña y preparo dentro de sus posibilidades la mejor comida que podía ofrecer
y el dinero que le habían solicitado. El pastor llego alrededor de las 9 de la
noche le dieron de cenar abundantemente, y mientras decoraba todo lo que tenía
frete a él, padres le platicaban los problemas que tenía con su hija, sus constantes
reclamos y las peleas que tenía con su padre.
Una vez que dejo limpio los platos, El pastor se encerró con
la niña y comenzó a platicar con ella, la estudio física y espiritualmente,
pero a pesar de mostrar las misma inquietudes de cualquier chica de su edad, que
no quería nada más que conocer más el mundo y otras formas de ver la vida, a él
no le interesaba, estaba feliz ante la posibilidad de engrosar su cuenta
bancaria, abrió la puerta e hizo que sus padre entraran para orar con él al lado
de la niña, esta, harta de todo eso le pedía que pararan y la dejaron sola que
estaba cansada rezar todo el día, los 7 días de la semana, gritaba lloraba, en
un momento intento sacarlos de su cuarto
a empujones, pero estas quejas solo sirvieron para para demostrar que lo que
les decía el pasto, la niña estaba poseída.
La dejaron en el cuarto encerrada, una ves en la sala les
ordeno que hieran los preparativos, para el ritual, tenía que comprar velas, incienso,
ayunar y ofrecer su sacrificio a Dios, y claro, preparar una buena comida para su
líder religioso, que necesitaba tener suficientes fuerza para pelear cara a
cara con el demonio.
Al día siguiente los
padre tenían todo listo, basaron el cuarto dejando solo la cama donde tenía
atada a la niña por sus constantes intentos de escapar. Por la tarde llego el
pastor acompañado de dos mueres más, comieron abundantemente, para después entrar
al cuarto y comenzar el improvisado ritual, pasaron horas repitiendo pasajes de
la biblia y haciendo oraciones repetitivas. Fuera del cuarto esperaban el padre,
cuando por fin salió el pasto les informo que llevaría tiempo que el demonio
era fuerte pero terminaría dejando el cuerpo de su hija, había visto que le tenía
miedo a su poder y a su fe.
Las sesiones se prolongaron a lo largo de la semana, el
pastor tenía la esperanza de que la pequeña cambiara de forma de pensar,
doblegar sus voluntad y hacerla más sumisa y así dar por terminado el exorcismo
y poder cobrarle más al padre por los días invertidos. Era ya el octavo día, la
niña estaba deshidratada, hambrienta la había tenido en ayuno desde que
empezaron las sesiones; el pastor estaba harto, desesperado por no obtener
resultados, la pequeña le preguntaba constantemente por qué le hacía eso, si
los dos sabían que no estaba poseída y que de nada serbia lo que hacía, que
dejara de engañar a sus padres y quitarle lo poco que tenían, esto enfureció al
hombre, saco a las mujeres del cuarto y comenzó a golpear a la pequeña y
finalmente a poner sus manos alrededor del su frágil cuello y apretar hasta que
sintió que dejo de respirar.
Salió del cuarto, vio a los padres y les dijo que su hija no
había aguantado el exorcismo que el domino se había llevado su alma y por
desgracia había fallecido. Si decir más salió
de la casa y se dirigió a su templo, cuidando el paquete con el dinero que de
todos modos había cobrado.
Los padres no quisieran entrar al cuarto por temor a que el
demonio siguiera ahí en espera de poseer otro cuerpo, cerraron bien la puerta y
bajaron a la sala para orar por el alma de su hija. Lo hicieron casi toda la
noche hasta que dar dormidos.
El pastor llegando al templo corrió a su habitación, acosado
pro la culpa y el remordimiento saco una botella de licor del escritorio y
comenzó a beber, tratando de olvidar lo sucedido y pensando el discurso que daría
al día siguiente en el templo, que lo librara de culpa y lo hiciera ver como héroe
que se enfrentó sin temor al demonio. Cuando eran la 3 de la mañana vio la
sombra de una mujer que se acercaba lentamente por el pasillo, no se explicaba
que pudiera ser, el templo estaba cerrado, no esperaba ninguna vista a su
habitación, tal vez de verdad se enfrentó al diablo y este venía a venganza, su
cabeza era un lio, no pensaba con claridad, abrazo su biblia y comenzó a rezar,
pero de nada le sirvió.
Cuando amaneció, los padres dela pequeña subieron a su
cuarto tenían que comenzar los preparativos para el funeral de su hija, cuando
abrieron la puerta la encontraron vacía. El cuerpo de hija había desaparecido,
le padre callo arrodillado mientras decía el diablo no se conformó con su alma
y se llevó también su cuerpo, el pastor tenía razón era un demonio muy poderoso.
Una fuerte carcajada se escuchó a las espaldas de la pareja,
antes de que pudieran voltear resabian un
fuerte golpe en la cabeza que los deja inconscientes. Pasaron un par de
horas, cuando por fin reaccionaron se encontraba atados de pies y manos, en el
mismo cuarto bajo la escalera donde solían encerrar a la hija. La vieron parada
en la puerta sonriendo, el miedo invadía sus cuerpos, suplicaban que los
desatara, rezaban queriendo alejar al demonio, lo que solo provocaba que ella
riera cada vez más fuerte, la pequeña cerró la puerta mientras les decía que ahí,
nunca volverán a lastimar a nadie.
De ella nada se supo después de incidente. Al pastor lo encontraron
muerto en su cuarto, colgando de una viga del techo con oraciones y versículos de
la biblia grabados en la piel de su espalda, pecho y cara.
Algunos pensaron que lo habían asaltado, todos sabían que
manejaba grandes cantidades de dinero provenientes de los diezmos de sus
seguidores, otros hicieron correr la versión de que el demonio con el peleo las
noches anteriores había regresado a vengarse, las dos versiones al final lo
hicieron quedar como un mártir para sus seguidores; a los padres de la niña los encontraron un
mes después, cunado el olor de los cuerpos en descomposición hacía imposible
vivir a los vecinos.
muy bueno te felicito
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